ANDRÉS PIQUERAS
Andrés Piqueras rompe aquí con la idea de que el capitalismo es un sistema democrático capaz de conducirnos a un bienestar generalizado. No lo es. Sí lo fue por un momento en el pa sado, cuando garantizó un remedo de democracia para unas pocas sociedades del planeta, aunque a costa del resto de ellas y sobre la base de una división sexual y étnico-cultural del trabajo, y causando una colosal destrucción de riqueza na tural. Pero ese tiempo ya pasó, y ahora el capitalismo descar na do se expresa cada vez con mayor dureza. El capitalismo hoy se ve cada vez más desesperado por la ob tención de beneficios, condicionando por ello el desarrollo de las sociedades y la vida de los seres humanos, a los que, más allá de la condición de simple fuerza de trabajo que siempre les dio, hoy considera en creciente medida como sobrantes o excedentes y por tanto desechables. Cada vez más también, en esa terrible senda, el Sistema los contempla como su pri mibles, tal como nos muestra cada día. Así que no se trata ya que haya que erradicar una modalidad temporal del capitalismo, como el neoliberalismo por ejemplo, sino el capitalismo en sí. Y para ello, es imprescindible que amplios sectores de la clase trabajadora y el proletariado en general recuperen un liderazgo social actuando como cla se, liderando una izquierda altersistémica o revolucionaria ca paz de hallar un camino de salida de la barbarie en la que ya estamos.