DE ARCO MAÍNEZ, JORGE
El poder de sugestión de la poesía, su reveladora esencia, pueden convertir en virtud cualquier
amarga experiencia, cualquier ingrata realidad. Su misterioso milagro transforma la conciencia,
mostrando ese poder curativo, estético y cultural que esconden los versos. Versos que alentarán un
recuerdo fértil y duradero, y alumbrarán una belleza interior que, como creyó Dostoievski, salvará al
mundo. El quehacer del poeta, pues, se mide por su conducta ética dentro y fuera de las páginas que
pergeña. Es innegable que su producción genera una sustancia elástica, desplegable, que abraza un
tiempo y un espacio casi eviternos: figuras, paisajes y escenarios del ayer y del mañana en los que
otros querrán reconocerse. Pues ¿qué es la poesía sino un estado de ánimo desde el cual proteger y
protegernos de la manera más propicia posible?