LÓPEZ BELLIDO, LUIS
El logro de la seguridad alimentaria es un gran desafío en un mundo con una población en expansión,
consumo acelerado y muchas señales de un entorno global deteriorado. Para algunos, el tamaño de la
población y el crecimiento son irrelevantes y la solución consiste en una distribución más equitativa de los
ingresos, la riqueza y los alimentos disponibles. Para otros, las limitaciones biofísicas en la cantidad de
alimentos que se pueden producir, junto con el tamaño y el crecimiento de la población humana, implican que
pronto puede no ser suficiente para todos, incluso con una distribución equitativa.
La capacidad futura de la humanidad para alimentarse está en peligro a causa de la creciente presión sobre
los recursos naturales, el aumento de la desigualdad y los efectos ambientales. Aunque en las últimas
décadas se han logrado avances reales y muy importantes en la reducción del hambre en el mundo, el
aumento de la producción alimentaria y el crecimiento económico tienen a menudo un alto coste para el medio
ambiente. La pregunta clave que se plantea hoy es si, de cara al futuro, los sistemas agrícolas y alimentarios
mundiales serán capaces de satisfacer las necesidades de una creciente población mundial. La respuesta es
positiva. Los sistemas alimentarios del planeta son capaces de producir alimentos suficientes para hacerlo, y
de manera sostenible, pero aprovechar ese potencial y asegurar que toda la humanidad se beneficie de ello
requerirá profundas transformaciones.
Eliminar el hambre es pues posible. Sabemos cómo hacerlo y tenemos los recursos suficientes. No se trata
solo de producir más alimentos sino hacerlo de forma sostenible, implantando al mismo tiempo políticas que
permitan el acceso a los alimentos a todas las capas de la población, y un crecimiento sin dejar a nadie atrás.
Pero no solo es posible, sino que es un escándalo ético, moral y político no lograrlo con todos los medios que
tenemos a nuestro alcance en la actualidad. Es el reto de la humanidad para esta generación. La agricultura
es el sector clave que puede garantizar la seguridad alimentaria. Se han señalado diferentes aspectos que la
caracterizan: sin agricultura podría alimentarse solo el 10 % de la población mundial; el 99% del suministro de
alimentos procede de la tierra; el 92 % de la dieta humana son productos de origen vegetal; solo 30 cultivos
aportan la mayor parte de las calorías y proteínas; la agricultura de regadío utiliza el 70% de los recursos
hídricos mundiales; la agricultura de regadío produce el 40% de la producción mundial de alimentos y el 56 %
de los cereales; y solo con abonos orgánicos se producirían alimentos para aproximadamente 4.000 millones
de personas.
El presente libro contiene 16 capítulos, donde se analizan los diferentes aspectos que influyen y relacionan la
seguridad alimentaria y la producción de alimentos por la agricultura. En la elaboración del texto se ha
utilizado abundante bibliografía científica y técnica, referenciada al final de cada capítulo. Cabe destacar, los
documentos y bibliografía de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) que nos ha proporcionado una valiosa información para la redacción del manuscrito.