REINOSO BARBERO, FERNANDO
Esta tercera edición responde precisamente a ese criterio. El texto ha sido revisado, reorganizado y reducido hasta quedar en 185 páginas efectivas. No se trata de un mero ejercicio de síntesis, sino del convencimiento de que un libro de estas dimensiones todavía puede leerse íntegramente y asimilarse durante un cuatrimestre. Los grandes tratados están destinados, ante todo, a la consulta; un manual, en cambio, debería poder estudiarse de principio a fin. Solo así es posible adquirir una visión de conjunto del derecho romano, que constituye uno de los principales objetivos de la asignatura.
Ningún manual debería estar escrito «desde ninguna parte». También este libro responde a una determinada perspectiva, que no aspira a presentarse como la única posible, sino a ofrecer una visión coherente de las instituciones y facilitar su comprensión.
He procurado no simplificar el derecho romano, sino únicamente simplificar su exposición. Confío en la inteligencia de los estudiantes y prefiero ofrecer una explicación clara antes que sustituir la dificultad propia de las instituciones por una aparente facilidad que termine desfigurándolas. La brevedad solo tiene sentido cuando preserva el rigor. Por esa misma razón, las fuentes romanas continúan ocupando un lugar central en el libro. Mi propósito es que el lector se familiarice, casi sin advertirlo, con la lectura de los textos jurídicos y descubra en ellos el razonamiento de los juristas romanos. Esa es una de las enseñanzas más duraderas que puede ofrecer esta disciplina.
Además de numerosas correcciones y mejoras de detalle, esta edición incorpora una revisión completa de los índices analítico y de fuentes, destinada a facilitar el manejo del libro y la localización de los textos citados. Si, al llegar a la última página, el lector conserva la impresión de que nada sobraba, esta nueva edición habrá cumplido su propósito.